domingo, septiembre 3

Ausencia

La soledad invadió los mares de mí corazón,
bañó los ríos de mí despreciado y abandonado amor.
Hojas se llenaron de mí sangre,
con su rojo carmín mi sufrimiento se plasmo.


Oh!, cuerpo hermoso,
como gustarían mi manos
recorrerte una vez más,
como gustarían mis labios de tu dulce amor.


Busco dentro de mi desdichado corazón
un reemplazo para tu amor,
sólo encuentro tu maldito abandono,
mi condena, eterno sufrimiento por tu ausencia.


Oh!, como gustaría de bañar mí cuerpo con tu olor,
sentir en tus brazos de de nuevo el calor del amor.
Oh!, como gozaría de sentirte simplemente una vez más,
sentir tu presencia en mí valle interno lleno de soledad.


Desearía ver nuevamente aquella mirada,
la de un inocente encantador, la mirada del amor,
de tu amor…tus dulces ojos posados sobre mí,
vivir del presente y no sufrir por el recuerdo.


Sentir tú mirada lentamente sobre mí,
recorriendo hasta la última de mis entrañas,
hallarte al alba con tu irradiante mirada
buscando dentro de mi interior el valle de mi felicidad.


Ahora ese valle se ha llenado de soledad
acompañada de mi rojo carmín.
Ahora, que en desolación estoy, el olvido
se incorpora ante mí pidiendo el recuerdo quede de esta pasión.