lunes, agosto 28

Tiempo

Noches desperdiciadas, noches que debimos haber deshecho haciendo el amor. Esos días silenciosos que debimos haber aturdido con palabras sin sentido alguno, palabras de tontos enamorados. Esos descansos que debimos haber tomado para besarnos hasta que nuestros labios fusionados quedaran sin más remedio que vivir uno por el otro. Meses de distancias colosales entre nuestros cuerpos, distancia que creímos matar con unas horas juntos, meses que creímos haber robado solo para nosotros dos. Hemos desperdiciado al futuro, tirando a un abismo oscuro el tiempo que quedaba, la eternidad, la vida; una vida que se ha convertido en un túnel humedecido por las lagrimas derramadas de esa niña que un día logro sincerar los sentimientos mas frágiles, esa que noche a noche sueña con “él”, que durante esas noches que el insomnio es aturdida por el futuro lastimado que se ha desperdiciado; llora lágrimas que el tiempo jamás podrá derramar.

Una niña que inocentemente amó al hombre que nunca más la poseerá, ese que fácilmente la olvidará, el que jamás la amara una vez más. Entregó bajo aquel árbol de Dios su corazón a quien lo amaría; finalmente un corazón que solo fue lastimado al ser abandonado dejándolo con un latido cada vez mas débil hasta que por fin las fuerzas que las esperanzas proporcionan lo abandonen, y así, sin mas remedio como nuestros labios, se endurezca y el frió sentimiento de la soledad sea como un veneno que recorra el resto de su cuerpo.

Después de estas líneas solo quedara más tiempo tirado en vano, tiempo que no utilice para hacerte el amor, para quebrantar el silencio con nuestras palabras endulzadas por el amor de infantes, para tomar ese descanso y besar tus labios convirtiéndolos en parte de mi propiedad, y tu apoderándote de los míos; para vivir esa vida, donde el tiempo no existe, donde no hay desperdicio del futuro porque se vive a tu lado.